miércoles, 8 de marzo de 2017

¿Quién es don Quijote?





Sandra Velasco Sánchez


Te haré una pregunta… ¿Sabes quién es Don Quijote?

Seguramente dirías que es el famoso protagonista del libro que todo el mundo conoce. Ese libro en el que se narran sus aventuras a lo largo de un gran camino, siendo su aventura más famosa esa en la que veía gigantes donde había molinos. ¿Alguna vez has visto tú también gigantes donde había molinos? Seguro que sí, todos lo hemos hecho. ¿Qué me dices de cuando veías fantasmas de pequeño cuando en realidad era tu armario, cuando ves oportunidades mientras otros ven decepciones y de cuando ves en una nube la forma de un helado mientras tu amigo no ve nada? Ahora es cuando te das cuenta de que el mundo no es igual para todos, ya que al contrario de lo que nos gustaría, somos nosotros los que nos tenemos que acomodar a este mundo y no el mundo a nosotros. Por eso cada persona lo hace de una manera diferente. Yo, por ejemplo, intento mirar siempre el lado bueno de las cosas, porque como me decía mi abuelo, “nunca cruzarás un campo de rosas preocupándote por las espinas que hay en sus tallos y por las abejas que habrá volando, en cambio si piensas en los pétalos y en el dulce olor, sobrepasarlo será sencillo”.

Cuando una persona fría me dice que no conseguiré mi mayor sueño, decido apartarla de mi lado y ver un extraño donde antes veía un amigo, ya que considero que los sueños son la posesión más valiosa que tenemos siendo la única que nunca podrá escaparse de nuestras manos. La verdad que no sabría decir cuál es mi sueño, porque no tengo uno ni dos, tengo infinitos sueños que van asomándose a lo largo de las horas. Es cierto que a veces he pensado que alguno de mis sueños era imposible de alcanzar, pero me impresioné cuando un día estaba dentro de ese sueño y no estaba durmiendo, sino que estaba viviéndolo en carne y hueso. Desde ahí decidí que nuca dejaría por mi camino ningún sueño, siempre me lo guardaré en un bolsillo y cuando me encuentre viviéndolo me sentiré orgullosa. Además, siempre que un sueño no se cumple, ¿a que pensamos en otra cosa que nos hace felices? Pensamos en lo típico que siempre se dice: tengo casa, familia y trabajo… Pero ese sueño sigue en nuestra cabeza y como muchos, hacemos algo que nos entretenga: para unos el deporte, dibujar, leer o la música. En mi caso, mi escapada siempre ha sido la música, porque donde otras personas ven dibujos en un folio si sentido, yo veo un mundo que esta esperando a ser descubierto.

Como ya he dicho antes, los sueños son muy importantes, pero nos solemos esconder por miedo. ¿Miedo a qué? ¿A que no acepten que hagas eso que tanto amas, a que viajes, a que conozcas, a que aprendas…? Eso se llama fracaso, y me ha costado muchos años hacerme amiga de él. No lo suelo ver mucho, es cierto, pero pasa por mi lado todos los días y prefiero no abrirle la puerta. ¿Hacer el ridículo? Dime qué es el ridículo en realidad. ¿Qué se rían de ti por hacer algo? Bueno, también se han reído de mí, pero a diferencia de lo que muchos han hecho, yo prefería oír la brisa del mar e imaginarme que esas personas que se burlaban de mí, eran simples olas que en cualquier momento iban a desaparecer. Prefiero fijarme en la arena que no se va y siempre está ahí, exacto, en esas personas que admiran lo que hago y me apoyan pase lo que pase.

¿Te acuerdas de la pregunta que te planteé al principio? Espero que hayas cambiado de respuesta y que te hayas dado cuenta que todos al fin y al cabo somos iguales. Tenemos sueños, como el de Don Quijote de convertirse en caballero. Y todos tenemos una armadura parecida a la suya, solo que la nuestra no se puede tocar, oler o ver, pero se puede sentir.